miércoles, 13 de julio de 2011

Resiliencia: Proceso de aprender a superar la adversidad


En más de una ocasión hemos conocido personas o grupos que han vivido situaciones que parecían imposibles de superar. Sin embargo, la realidad nos muestra que no solo las superaron, sino que salieron renovadas y enriquecidas de esas circunstancias adversas.

Esta capacidad del ser humano de desarrollarse psicológicamente sano y socialmente exitoso, a pesar de las circunstancias adversas de la vida, se denomina resiliencia.

El término resiliencia se emplea en metalúrgica e ingeniería civil para describir la capacidad de algunos materiales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora.

Factores de riesgo y factores de protección

Factores de riesgo: son todas aquellas características, hechos o situaciones propias de la persona o de su entorno que aumenten la posibilidad de desarrollar conductas y actitudes que afecten su salud integral.


Factores protectores: son aquellas características, hechos o situaciones propias de la persona o de su entorno que aumentan su capacidad para hacer frente a la adversidad o mantener su salud integral.

Las personas resilientes son aquellas que al estar expuestas a factores de riesgo, tienen la capacidad de utilizar los factores protectores para sobreponerse a la adversidad, crecer y desarrollarse adecuadamente, llegando a ser adultos competentes.

Una persona resiliente presenta estas características:

v Se valora a si misma: confía en sus capacidades y muestra iniciativa para emprender acciones o relaciones con otras personas porque se siente valiosa.

v Tiene capacidad de disfrutar de sus experiencias: es capaz de reír, divertirse, jugar y gozar de emociones positivas. Tiene sentido del humor.

v Se relaciona bien con las personas: tiene amigas y amigos. Participa con agrado en diferentes actividades con otras personas. Puede enojarse, pero es capaz de disculpar y disculparse. En general se lleva bien con los otros y otras.

v Es creativa: tiene capacidad para usar su imaginación y transformar las cosas, innovando.

v Tiene curiosidad por conocer: se interesa por estar informada y participar de nuevas experiencias. Le agrada aprender cosas nuevas.

v Es autónoma: actúa independientemente, se vale por si misma y es capaz de influir sobre el medio ambiente.

v Se comunica asertivamente: expresar lo que piensa, siente y desea respetando a las otras personas y respetándose a si misma.

v Toma decisiones y resuelve los conflictos: es capaz de planear las acciones que debe seguir para lograr sus objetivos. Evaluando los resultados para aprender de la experiencia.

v Ejercita la habilidad de afrontamiento: es decir, la capacidad de controlar de manera positiva personas o circunstancias estresantes. Por ejemplo, reevaluando una situación (“no fue tan malo como pensaba”), haciendo comparaciones positivas (“es preferible tener esto que haber perdido todo”), buscando distraerse, etc.. Cuando la situación sobrepasa su capacidad busca ayuda.


Algunos factores para el desarrollo de la resiliencia son inherentes a la persona, por ejemplo su temperamento.

Otros factores se van adquiriendo a través de la familia, de los modelos positivos, del afecto que se recibe, de un entorno saludable.

La resiliencia resulta de un proceso dinámico de interacción entre el individuo y su ambiente.

La casita de la resiliencia

La "casita de la resiliencia" es una herramienta de trabajo que puede servir para encontrar puntos fuertes y débiles de la persona y del entorno en el que vive.


Stefan Vanistendael (belga) desarrolló la imagen de una "casita" para representar en forma esquemática los elementos con los que se puede construir la resiliencia. Cada habitación representa un aspecto que se puede trabajar para la construcción o el mantenimiento de la resiliencia.

ü Los cimientos representan las necesidades materiales básicas, como la comida, el descanso y los cuidados de salud.

ü El subsuelo está formado por los vínculos y redes de contacto. Se necesita al menos un vínculo fuerte con alguien que crea en las potencialidades de la persona y la acepte como es, en forma incondicional. Esta persona puede ser un familiar, un vecino o un profesional. Todos podemos asumir este papel frente a un niño o conocido en dificultad.

ü En el primer piso se encuentra la capacidad de descubrirle sentido a la vida, lo cual puede estar vinculado a la fe religiosa o al compromiso humanitario.

ü En el segundo piso hay varias habitaciones: la autoestima, las aptitudes personales y sociales, el sentido del humor. Este último transforma la realidad de la vida en algo más soportable y positivo. Las personas capaces de reírse de sí mismas, ganan en libertad y fuerza interior.

ü En el entretecho o azotea, hay una gran habitación abierta a las nuevas experiencias por descubrir. Esto representa la capacidad de creer que la vida no se acaba con la desgracia ni el sufrimiento y que siempre puede dar alguna sorpresa.

“YO SOY”, “YO TENGO”, “YO PUEDO”, “YO ESTOY”

Para empezar a desarrollar nuestra capacidad de resiliencia necesitamos conocer con que recursos contamos. Para ello podemos realizar el siguiente ejercicio: en una hoja de papel escribe lo siguiente:

YO SOY

Significa reconocer lo que tu eres como persona. Por ejemplo: soy responsable, trabajadora, cariñosa, optimista, etc.

YO TENGO

Las habilidades, capacidades y oportunidades que posees. Por ejemplo: amor, orden, independencia, inteligencia, etc.

YO ESTOY

Es la identificación y aceptación de sentimientos y emociones, es decir nuestro mundo afectivo. Por ejemplo estoy alegre, optimista, triste, etc.

YO PUEDO

Son tus posibilidades de actuar frente a ti misma y al medio ambiente que te rodea. Por ejemplo a través de la comunicación, el relacionarte con otras personas, aprender a controlar tus impulsos, sentir seguridad y confianza en ti misma.

Cuando haz contestado las cuatro preguntas, lee tus respuestas y observa, ¿qué has descubierto de ti misma?, ¿pensabas que tenías tantos recursos para desarrollar resiliencia?, ¿qué te gustaría hacer durante la semana utilizando esos recursos?, Anótalo y llévalo a la práctica

Identificar nuestras capacidades para desarrollar resiliencia nos permite estar preparadas para enfrentar positivamente las circunstancias difíciles que, a veces, la vida nos plantea.

Las características que acabamos de enumerar son nuestros “escudos protectores”, atenuaran los efectos negativos y en muchos casos transformarán en factor de superación la situación difícil.

Vivimos una época en la que estamos rodeadas de muchas situaciones de riesgo para nuestra salud física y mental; falta de empleo, delincuencia, drogas, etc. Frente a ello, un recurso muy importante es identificar los factores de protección tanto personales (alegría, responsabilidad, etc.), como familiares (unidad, comunicación, etc.) y sociales (solidaridad para el desarrollo, las campañas de salud, etc.) que nos ayudarán, sobre todo, a cambiar la apercepción que teníamos sobre nuestras dificultades, esto irá creando en nosotras una actitud optimista y la sensación de que si es posible actuar sobre ellas y superarlas.